Este proyecto de paisajismo organiza el espacio exterior de una vivienda mediante una amplia pradera de césped que conecta la terraza con la zona de piscina. La distribución mantiene una composición abierta y funcional, creando diferentes ambientes para el descanso y el disfrute al aire libre.
La vegetación se dispone principalmente junto al cerramiento perimetral, combinando arbustos de porte vertical, coníferas y otras especies ornamentales. Las plantaciones se integran sobre una franja de grava decorativa que delimita el césped y aporta contraste de texturas y tonalidades.
La piscina, situada en uno de los extremos del jardín, queda integrada junto a la pradera y las zonas de estancia. Por su parte, el cerramiento superior de paneles oscuros aporta privacidad y refuerza la estética contemporánea del conjunto. La iluminación exterior, distribuida entre las plantaciones, permite realzar el jardín durante las horas de la tarde y la noche.
El resultado es un jardín residencial equilibrado y funcional, donde la piscina, la terraza, el césped y la vegetación perimetral se combinan para crear un espacio acogedor y cuidado.

