En este jardín residencial se ha desarrollado una composición equilibrada entre zonas de ocio, superficies verdes y elementos ornamentales, creando un espacio exterior funcional y agradable para el uso diario. El protagonismo recae sobre una amplia pradera de césped natural que actúa como eje central del conjunto y aporta amplitud visual a toda la parcela.
La piscina de líneas curvas se integra de forma natural en el diseño, acompañada por una tarima de madera que genera una zona de estancia y transición entre el agua y el jardín. La distribución abierta favorece la conexión entre todos los espacios, manteniendo amplias áreas libres para el disfrute y las actividades al aire libre.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el tratamiento perimetral. A lo largo de los cerramientos se ha creado una bordura ajardinada compuesta por arbustos de porte compacto y trepadoras guiadas, reforzando la sensación de privacidad sin recargar visualmente el espacio. La presencia de grava blanca decorativa aporta contraste cromático y ayuda a definir las diferentes áreas del jardín con una imagen limpia y ordenada.
El recorrido mediante losas de piedra integradas sobre el césped introduce un elemento funcional y estético que facilita el acceso a la zona de piscina, generando además una línea visual que aporta profundidad al conjunto. La plantación de un árbol joven en la zona central contribuye a estructurar el espacio y permitirá incorporar sombra y volumen vegetal a medida que evolucione el jardín.
El resultado es un jardín contemporáneo y equilibrado, donde césped, agua, piedra, madera y vegetación se combinan para ofrecer un entorno confortable, de bajo mantenimiento y pensado para disfrutar del exterior durante todo el año.

