Diseño paisajístico con borduras vegetales y volúmenes perennes

En este proyecto de paisajismo se ha buscado crear un jardín equilibrado y de bajo mantenimiento, combinando una amplia superficie de césped natural con una cuidada composición vegetal que aporta estructura, color y volumen durante todo el año.

La intervención se organiza a partir de una pradera central que amplía visualmente el espacio y genera una zona despejada para el disfrute cotidiano. Desde la terraza de la vivienda, el jardín se desarrolla de forma ordenada mediante líneas limpias y una distribución vegetal que guía la mirada hacia el fondo de la parcela.

Uno de los elementos más destacados es el macizo ornamental elevado situado en la esquina posterior, delimitado con traviesas de madera y configurado como una pequeña rocalla paisajística. En él se combinan coníferas de distintas formas, arbustos compactos y especies de tonalidades azuladas y doradas que aportan contraste cromático y riqueza visual.

El perímetro del jardín se completa con plantaciones lineales de trepadoras y arbustos estructurales que suavizan los cerramientos existentes y favorecen una futura pantalla vegetal. La presencia de ejemplares topiados y formas redondeadas introduce ritmo y orden dentro de la composición, reforzando el carácter ornamental del conjunto.

Los materiales empleados, junto con la selección de especies perennes y la distribución de los diferentes estratos vegetales, permiten obtener un jardín elegante, funcional y fácil de mantener, donde cada elemento contribuye a crear una imagen armónica y consolidada del espacio exterior.