En esta intervención se ha ordenado la entrada de la vivienda buscando una estética sobria y funcional que potencie la sensación de privacidad desde el acceso. La composición se articula en niveles: un zócalo de escaleras y un pasillo pavimentado que comunican con el jardín, y una explanada ajardinada resuelta mediante lechos de árido oscuro y una franja central de grava clara que enmarca un olivo de porte maduro como punto focal.
La elección de materiales —granito o pizarra en el acceso, grava blanca y árido volcánico oscuro en los parterres— aporta contraste cromático y reduce las labores de mantenimiento. La alineación de un seto denso en el fondo garantiza pantalla vegetal y privacidad, mientras que pequeños arbustos y un boj topiario puntualizan el primer plano aportando estructura y ritmo. Un borde de piedra delimita las zonas y protege las raíces, integrando lo duro (pavimento y áridos) con lo vegetal.
El resultado es una propuesta minimalista y elegante, pensada para una entrada doméstica que prioriza la facilidad de conservación y la lectura clara del espacio: elementos bien definidos, un punto focal arbóreo y una vegetación seleccionada para mantener interés durante todo el año.